Cuba es sin duda un país diferente al resto en muchos sentidos. Su historia en estas últimas décadas, marcada por la dictadura socialista de Castro, ha sumido a la nación en un cierto aislamiento provocado por el bloqueo de otros países como Estados Unidos, en una relación bilateral que ha ido acercándose y alejándose por momentos. Al ser una isla, Cuba siempre ha requerido de la ayuda de otros países para evolucionar. Sin embargo, los años de autarquía también han dado sus frutos, y aunque la pobreza sigue siendo general en toda la nación, los cubanos han logrado desarrollar orgullosos su propio carácter cultural, destacando en la educación y en la sanidad, con algunos de los mejores profesionales mundiales en estos campos. La escolarización en Cuba está por encima de muchos otros países “desarrollados”, y su sistema sanitario, totalmente gratuito, supone un ejemplo para otros países incluso más democráticos.

Pero nosotros venimos a hablar de arte, y  no de política, aunque es obvio que en Cuba ambos conceptos están tremendamente relacionados, como no podía ser de otra forma. El socialismo y su visión del mundo han marcado por completo la vida en la isla, y también a los artistas. Muchos de ellos huyeron en su momento de la dictadura y han desarrollado su arte en otros países, como Estados Unidos (donde encontramos ciudades como Miami, que son  un hervidero de cubanos y latinos) o España.

Los artistas cubanos siempre suelen ser muy bien recibidos en todos estos lugares, primero por venir huyendo de una situación complicada en su país, y segundo, por todo lo que son capaces de aportar, por su forma tan especial y diferente de entender el arte. Lo vemos claramente en la música, que es posiblemente el legado cultural más importante de Cuba, pero también en las artes plásticas, desde la fotografía al diseño y por supuesto, la pintura. Los artistas cubanos han desarrollado un estilo propio muy interesante, que bebe de su propia tradición pero no se cierra a otras influencias.

Historia del arte cubano

Mucho antes de la llegada de los colonizadores españoles a la isla, a finales del siglo XV, en Cuba ya se desarrollaba un arte aborigen bastante interesante, con muestras típicas de la época precolombina en América, como dibujos en vasijas, murales, etc… Este arte tenía una relación directa con la propia cultura pre-hispánica y estaba también muy relacionado con la forma de entender la religión y los cultos propios de Cuba. A lo largo de los siglos, el arte cubano se fue impregnando de otras influencias, sobre todo europeas, por la llegada de los españoles. Las iglesias y templos se llenaron de murales y retablos con motivos religioso, que si bien tenían su propia personalidad, en la mayoría de casos eran calcos de los que se podían encontrar en Europa.

La arquitectura comienza a tener una gran relevancia en el siglo XVIII, sobre todo en los edificios más importantes, desarrollándose definitivamente en el siglo XIX como un estilo propio que incluso ha sido copiado en otros países. La pintura se desarrolla siempre por la vía academicista, al menos hasta la llegada del socialismo, donde los artistas comienzan a plantear nuevas formas de expresión para sus obras. Como decíamos al principio, la política es uno de los grandes temas de las últimas décadas. El otro, aunque suene extraño de entrada, es el tabaco. Y es que la industria tabaquera es uno de los motores de la economía cubana, y la presentación de los paquetes de tabaco o puros se ha convertido en una de las señas de identidad en el diseño y el arte cubano.

Características

Las características más notables del arte cubano, las que lo hacen ser lo que es hoy en día, se han desarrollado sobre todo en el último siglo. Anteriormente, el arte estaba demasiado vinculado al academicismo europeo. Sin embargo, los artistas cubanos lograron encontrar su propio estilo, apropiándose de las influencias de otros para darles una vuelta de tuerca. Lo vemos en las figuras representativas humanas y animales, con un estilo que podría recordar a las vanguardias de principios de siglo, siempre en dos dimensiones. El uso del color y las combinaciones cromáticas muy intensas también son un ejemplo característico del arte cubano. Los artistas de la isla están siempre buscando nuevas formas de expresión, experimentando, lo que hace que sus obras sean muy interesantes y nunca se estanquen.

El arte cubano en todas sus vertientes

Hasta finales del siglo XIX, Cuba pertenecía a España como uno de sus últimos territorios colonialistas. Tras una breve guerra, el país pasó a estar tomado de facto por los Estados Unidos, con gobiernos títere que favorecieron la expansión de los americanos en un territorio estratégicamente muy oportuno en el Caribe. La llegada de Castro al poder, con el socialismo, marcó un antes y un después para Cuba. Muchos se marcharon de la isla, en busca de una vida mejor, huyendo de aquella situación. Artistas cubanos que han desarrollado su arte por todo el mundo, especialmente Estados Unidos y Europa, y que han facilitado también el conocimiento de ese arte cubano en el resto del planeta. Su trabajo ha permitido desarrollar paralelamente un arte cubano mucho más expansivo, el que se lleva a cabo fuera de la isla.

En Cuba, el arte siempre ha tenido esa faceta popular. Los artistas son profesionales y cuentan con una gran formación, pero la idea de crear arte para el pueblo, casi con una misión de identidad, ha calado profundamente en estas últimas décadas. La arquitectura cubana se mantiene fiel a su estilo, marcado en el siglo XIX, y del que se puede disfrutar en ciudades como La Habana o Trinidad. Los pintores han logrado desarrollar su propia visión del mundo, crítica en muchos casos, pero sobre todo alegre, con unas obras tremendamente coloridas que tal vez sirvan para “colorear” en cierta manera la situación real de la isla, que está lejos de ser perfecta. El arte cubano se inspira a sí mismo, y es habitual encontrar colaboraciones entre músicos, cineastas, fotógrafos y pintores.

Grandes artistas nacidos en cuba

Centrándonos en las artes plásticas, en el dibujo y la pintura, podemos encontrar nombres muy importantes que han tenido mucho peso en la historia del arte cubano. Desde Víctor Patricio Landaluce, que tuvo una gran importancia en la pintura costumbrista del siglo XIX, hasta Carlos Enríquez, ya en el nuevo siglo. Desde Amelia Peláez y su influencia cubista hasta Zaida del Río, una artista vanguardista que ha conseguido muchísima atención en los últimos años. Actualmente, gente como Pedro Pablo Oliva o Roberto Fabelo siguen demostrando que el arte en Cuba tiene mucho que decir, y que la inspiración siempre aparece en este rincón del Caribe.